Descripción
El Viaducto Elevado de Tijuana es una de las obras de infraestructura vial más relevantes del noroeste de México. Con una longitud de 11.4 kilómetros, conectará Playas de Tijuana con el Aeropuerto Internacional de Tijuana, en el estado de Baja California
Esta obra busca transformar la movilidad urbana y transfronteriza de la ciudad al facilitar la conexión entre puntos estratégicos y responder a la necesidad de aliviar el congestionamiento vial en una zona de alto tránsito. El proyecto permitirá optimizar los tiempos de traslado, reducir emisiones contaminantes y fortalecer el flujo logístico regional. Para su construcción, ULMA aportó soluciones técnicas especializadas en dos pórticos, trece cabezales de hasta 36 metros de altura y un túnel, con sistemas como ENKOFORM V-100, estructura MK, LGW y CARRO BRIO.
Solución ULMA
ULMA resolvió las principales complejidades constructivas del Viaducto Elevado de Tijuana con sistemas de encofrado de alta capacidad de carga y gran adaptabilidad. Estas soluciones permitieron responder a los retos del proyecto, como grandes alturas, tramos curvos, un túnel y geometrías variables en pilas y cabezales.
Túnel
Para esta zona, ULMA propuso el uso de CARRO BRIO con soporte adicional de riostras MK. Esta configuración permitió desplazar el equipo manualmente y facilitó los trabajos de impermeabilización en los muretes.
Viaducto elevado
En los pórticos que integran pilas y cabezales, se implementó Cimbra MK360 junto con ENKOFORM H120 y LGW. Esta combinación ofreció una solución versátil para el encofrado de elementos horizontales y estructuras de gran formato, con precisión y eficiencia durante el montaje.
Para los cabezales, que exigían un alto grado de adaptabilidad por su ubicación en zonas con trazo en curva, se empleó D26 MX como solución principal de soporte. Su capacidad para ajustarse a inclinaciones y geometrías irregulares favoreció una ejecución segura, estable y alineada con los requerimientos estructurales.
En los fondos de los cabezales se utilizó ENKOFORM H120, mientras que los laterales se resolvieron con el sistema LGW, en alturas de hasta 20 metros por su buen desempeño en seguridad y montaje.
La compatibilidad entre los sistemas empleados permitió optimizar los tiempos de obra, mantener un mayor control del proceso constructivo y asegurar la calidad final de cada componente. Además de aportar soluciones técnicas, ULMA brindó acompañamiento constante durante la ejecución, contribuyendo al desarrollo ordenado y seguro de una de las infraestructuras más importantes de la región.